La crisis vuelve conservadores a los empleados


Un informe confirma que la recesión ha acentuado el tono crítico con el que los trabajadores ven a sus líderes en el trabajo y demuestra que los empleados han reducido sus expectativas de carrera.


La crisis vuelve conservadores a los empleados
La recesión ha cambiado el modelo del trabajador de forma profunda, según el estudio Global Workforce 2010-2011 que la consultora Towers Watson ha elaborado en todo el mundo, para sondear el estado de los recursos humanos.

El informe confirma que la recesión ha acentuado el tono crítico con el que los trabajadores ven a sus líderes en el trabajo y demuestra que los empleados han reducido sus expectativas de carrera. "Escalar posiciones queda atrás frente al deseo de seguridad y estabilidad en el lugar de trabajo", apunta.

El estudio fue presentado por Juan Carlos Olabarrieta, director de Towers Watson, quien confirmó el descenso de los niveles de compromiso de los empleados españoles con la empresa. Un 46% de la muestra española dice no estar implicado con su trabajo y su compañía, mientras que únicamente un 16% muestra un elevado nivel de compromiso. Pese a lo llamativo del dato, para Olabarrieta, no es nuevo, puesto que el estudio de 2008 mostraba resultados prácticamente idénticos.

“El empleado no encuentra lo que espera de sus “líderes” en el aspecto humano como la cercanía, la confianza o la preocupación por su bienestar”, afirmó Olabarrieta, quien continuó: “La mayor parte de los factores que intervienen en el compromiso tienen que ver más con la organización que con el entorno próximo del empleado”.

Diferencias por países

El compromiso en otros países europeos es ligeramente superior: un 21% de los empleados se definen como comprometidos frente al 40% de no comprometidos. Pero estos mejores resultados pueden tener que ver con la idiosincrasia del mercado laboral español: Alemania cuenta con un 25% de empleados plenamente comprometidos y sólo un 6% de empleados totalmente desmotivados.

Hay una brecha entre lo que se consideran los atributos deseables en la dirección y lo que perciben los empleados, “son valores que tienen que ver más con lo humano que con lo técnico. Aunque los empleados crean que el principal valor en un directivo es la capacidad para crear confianza y credibilidad, sólo un 31% lo ve en sus directivos y únicamente el 26% cree que sus empleadores se preocupan por su bienestar”, según el estudio.

La estabilidad y la seguridad en el empleo ganan importancia

Sin embargo, si cruzamos los datos de motivación del trabajador y la búsqueda de otro empleo, encontramos que de entre el 46% de la población no comprometida, hay un amplio 85% que no busca trabajo, lo que supone “un 40% de la población que está desencantada o desmotivada pero que no desea cambiar de empresa.”

Según Olabarrieta, “el empleado no busca otro trabajo fuera de la empresa, quizás por su visión pesimista del futuro del mercado laboral”. Las cifras, en este aspecto, son elocuentes puesto que un 53% no tienen ninguna intención de dejar su compañía, y sólo un 10% busca empleo activamente. “Se busca principalmente estabilidad y seguridad en el seno de la compañía; con un proyecto a medio largo plazo en la empresa, éste es el cambio fundamental con respecto a estudios de años pasados.”

Nueva percepción del desarrollo de carrera

Ante este panorama, “un puesto de trabajo seguro y estable es más importante que una retribución superior o la oportunidad de desarrollo de competencias, que hace diez años estaban en primer lugar”. Por eso, no sorprende que ahora se busque una relación a largo plazo con la compañía. Hasta un 37% de los empleados, desea un puesto “para toda la vida” y el 25% no desearía trabajar con más de tres empresas. En Europa, los resultados son muy similares, la suma de los dos grupos citados es de un 65%, similar al 62% español. Si dividimos sectorialmente, el 45% de los trabajadores de compañías españolas con más de 10.000 empleados desea quedarse, todo un desafío para la gran empresa española .

“El caso no es meramente europeo. En Estados Unidos, donde la movilidad es tradicionalmente mayor, encontramos que hoy en día el 79% de la población activa no estaría dispuesta a cambiar más de tres veces de empleo en su vida, un 40% pretende hacer carrera en una sola compañía. Dato extraordinario e inesperado teniendo en cuenta la cultura y la dinámica laboral en ese país.

Para completar el fresco, Olabarrieta añadió algunos datos de interés con relación a la salud física y emocional del empleado: aunque un 64% piensa que es buena o muy buena, un 43% cree que tiene excesiva presión en el trabajo. En ese dato es significativa la presencia del empleo joven que en un 52% piensan que la demanda de su trabajo interfiere en su vida privada.

Trabajar desde casa, al menos ocasionalmente, es una realidad para un 30% de la población, y sería apreciado por aquellos que hoy no tienen la posibilidad (un 88% lo valoraría). Curiosamente, los más jóvenes quieren un espacio de trabajo en la propia empresa, aunque la tendencia europea es que el 42% quisiera trabajar desde casa. El uso de redes sociales es pequeño para fines profesionales. Un 76% no ve el impacto de éstas en su productividad.

En cuanto a la percepción de la jubilación, hay porcentaje alto (55%) está preparado para retirarse a los 65 años o más tarde y sólo un 15% quisiera hacerlo antes. Estos datos dependen de la edad de los encuestados. Como indicó Tony Gennaoui, “cuanto más cerca se está de la jubilación, más presente se tiene y, curiosamente, más se quiere alargar el periodo laboral. La población está más preparada de lo que se cree para retrasar el momento del retiro, lo que favorece al hecho estadístico, irreversible e inevitable, de retrasar la edad de jubilación”.



Martes, 23 de Marzo 2010
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